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CENTENARIO DE LA FUNDACION DE VILLA PARANACITO
Por Humberto Brumatti (fati@satlink.com)

 

 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Diversas y sucesivas parcialidades aborígenes habitaron el Delta
entrerriano, y cuando llegan los españoles al río de la Plata en el siglo
XVI, predominaban los charrúas y los llamados guaraníes de las islas,
arribados éstos en la centuria anterior desde aguas arriba de los ríos
Paraná y Uruguay, y como grupo humano predominante, dejó marcado su paso
por la historia, dando orígen a nombres que perduran en la toponimia:
Paraná, Uruguay, Ibicuy, Ñancay, Guazú, Paranacito, etc.

Desde la época colonial, las islas del Ibicuy se convirtieron en una
fuente de recursos para Buenos Aires, y en menor proporción también para
los vecinos de la costa oriental del río Uruguay, y Gualeguaychú. Allí se
extraía madera para diversos usos, y se fabricaba carbón vegetal.

La caza de animales silvestres, para obtener sus pieles o plumas, se
realizó sin límite alguno. Los ríos y arroyos fueron ámbitos propicios
para cualquier tipo de contrabando o tropelía, aprovechando la ausencia
total de autoridad.

El conflicto con Portugal, quién fundó Colonia del Sacramento en un
estratégico punto de la costa uruguaya, entonces dominio español, con
posteriores sitios militares, combates, expulsiones, hicieron de las
cercanas islas un punto útil para los portugueses, quienes disponían a
corta distancia de un lugar de abastecimiento, fuera de la vigilancia
española.

La zona no fue ajena a nuestra guerra de la Independencia. Las tropas
realistas sitiadas por tierra en Montevideo, aprovechaban su relativo
dominio de los ríos para obtener con destino a los refuerzos enviados desde
la península ibérica, provisiones y caballadas en las zonas costeras de
los ríos Paraná y Uruguay, y sus afluentes, como el caso del río
Paranacito, escenario de dos combates, el primero el 8 de enero de 1813,
cuando el capitán Gregorio Samaniego de Gualeguaychú, con 22 hombres atacan
desde la orilla a la balandra armada realista Nra. Sra. del Carmen, y luego
de un sangriento combate se apoderan de ella. Mientras el segundo ocurrió
en enero del año siguiente, y nuevamente Samaniego, ahora con 36 hombres
armados de fusil y 14 de lanza, en un combate bastante similar, capturan
3 pequeños veleros armados.

En las luchas para obtener la independencia uruguaya y posteriores
conflictos internos, conoció el paso de hombres que decidieron el futuro de
la Banda Oriental. Un ejemplo de ello, fueron quienes quedarían inscriptos
en la historia como los 33 Orientales (en realidad, 32 orientales y 1
argentino), que se fueron agrupando sobre el arroyo Brazo Largo en la
inmediaciones del río Uruguay, para luego cruzarlo y desembarcar el 25 de
agosto de 1825 en la Agraciada, donde proclaman su independencia de Brasil
y la unión con las Provincias Unidas del Río de la Plata.

En los diarios de Buenos Aires y de Gualeguaychú, existen menciones
de embarcaciones "para" y "de las islas" en forma genérica, aunque en
oportunidades se aclara "islas del Uruguay" o "islas del Paraná".

"El Progreso de Entre Ríos" de Gualeguaychú anuncia con fecha 20 de
junio de 1849 la entrada a puerto, procedente del Paranacito de la
ballenera Hermelinda y la salida al Ñancay de la chalana Manuelita,
mientras el 28 de julio la salida del bote Mariquita al Ñancay, todas sin
duda dedicadas a algún tipo de comercio en una zona que se presumía
deshabitada, como la realizada por la goleta Joven Emilia que llega de
Paranacito el 19 de noviembre del año siguiente, "con 56 cueros vacunos, 5
panzas de grasa, 10 sacos de sebo, 3 arrobas grasa en vegigas y 1 chigua
cerda."

La Policía de Gualeguaychú realizaba periódicas recorridas por el rio
Paranacito y otros arroyos interiores principales, a veces persiguiendo
delincuentes, salteadores de pequeñas embarcaciones o simples matreros que
vivían del cuatrerismo, ocultándose en arroyos escondidos y entre la
vegetación enmarañada.

También lo hacían por razones humanitarias, como ocurrió en abril de
1878 cuando fletan especialmente el vapor Anita para llevar ayuda a los
humildes habitantes inundados de los entonces llamados rincones del Ibicuy,
quienes habitualmente recurrían a las cercanas Nueva Palmira y Carmelo para
vender los productos de sus actividades y proveerse de artículos
indispensables que no podían obtener en los lugares donde residían en las
islas.

Preocupado el Correo por hacer llegar sus envíos al sur de
Gualeguaychú, contribuyó con un subsidio de 50 pesos mensuales para que la
empresa Mensajerías del Comercio de Juan Raffo estableciera en noviembre
de1885 un servicio semanal de diligencias que desde esa ciudad llegaba
hasta el río Paranacito, aguas arriba de su desembocadura en el Uruguay,
cubriendo la distancia de 100 kms., prolongado entre 1888 y 1896 hasta
Ibicuy, sobre el río del mismo nombre. En su recorrido entregaba y recibía
correspondencia. La prestación concluyó en 1900.

Sobre el fin del siglo XIX el gobierno entrerriano comienza a
interesarse por esa abandonada región, disponiendo la mensura de las islas
y anegadizos de los terrenos del Ibicuy, tarea que lleva a cabo el
agrimensor Antenor Galíndez entre 1897 y 1898, resultando una gran zona de
tierra fiscal apta para la agricultura y ganadería que servirá de fuente de
recursos para la provincia por los precios ofrecidos en las numerosas
solicitudes de compras que se fueron presentando.

La decisión de instalar autoridades definitivas en la zona, se
concretó en julio de 1903 con el nombramiento del coronel Gregorio Tejada (
1 ) como Delegado de Policía, para atender los intereses de la provincia en
las islas del Ibicuy, quien se estableció de inmediato sobre el arroyo
Negro, en su desembocadura sobre el Paraná Guazú.

Coincidente con este acontecimiento, comenzaron a funcionar dos
servicios fluviales a las islas:

El primero desde Gualeguaychú el 25 de julio de 1903 con el vapor
Pekin, que anunciaba dos viajes mensuales hasta Puerto Esquina (actual
Villa Paranacito), continuados hasta el año siguiente, cuando dejó de
navegar.

Lo siguió Lázaro Rompani con su vapor Racha, desde el 30 de octubre,
con viajes entre Canal San Fernando y arroyo Negro, donde estaba la
delegacía, extendido dos años después hasta el Paranacito.


LA FUNDACIÓN

El diario "El Censor" de Gualeguaychú fue un decidido y entusiasta
promotor del progreso de las Islas del Ibicuy, con editoriales y noticias
que lo apoyaban, como en su edición del 25 de abril de 1905 :

"Nuevo Pueblo.
"A las constantes admoniciones de la prensa, y reiteradas indicaciones del
Sr. Jefe de Policía para dar forma concreta al pensamiento de impulsar el
progreso de la fértil zona de Islas del Ibicuy, parece que el gobierno de
la Provincia tiene resuelto responder con la concresión de un pueblo que
tendrá asiento en un paraje apropiado, posiblemente en los terrenos que
lindan con el río Paranacito por el Sud y Oeste, y por el Río de la Tinta
por el Norte. Servirán de base a la nueva población la instalación en el
terreno de referencia de la delegación Policial de Islas, Subreceptoría de
Rentas Provinciales, Oficina de Correos y Telégrafos, Destacamento de la
Aduana y Subprefectura, Juzgado de Paz y Escuela, además de un sinnúmero de
casas de comercio que solo esperan ver instalados los servicios públicos
para radicarse allí.
"Un núcleo de población que hasta hoy solo se comunica con San Fernando,
Campana, San Pedro, Tigre (argentinos) , y Palmiras y Carmelo (Uruguay),
dará márgen que se establezca una comunicación fluvial con Gualeguaychú,
así como se espera el gobierno subvencione a alguna empresa naviera."

Ese día también proporciona información del reciente censo realizado
por Carlos Chamussy, subreceptor de Ibicuy de Rentas de Entre Ríos, que
aporta los siguientes datos de todas las islas:
Población 760.
Población escolar, niños analfabetos 340.
Edificios: Diversas construcciones predominando madera y paja : 190
Embarcaciones de diversos tonelajes : 126

La gran inundación de junio de 1905, cubrió todas las islas, causando
graves perjuicios a personas y bienes. El activoTejada, actuó con todos los
medios a su alcance, para llevar alimentos y rescatar personas.

Entre los afectados estaba la firma comercial Barreiro Hermanos,
quienes sufrieron averías de consideración en 4.500 cueros de nutria y
otros frutos del país, y casi la totalidad de las mercaderías de la casa de
comercio, 40 lecheras, 10 caballos, cerdos, etc.

Los españoles Domingo y Roque Barreiro llegaron alrededor del año
1900, siendo quizás los primeros habitantes radicados definitivamente en la
confluencia del río Paranacito con el arroyo de la Tinta, instalándose
primero, en el sitio luego elegido para levantar las oficinas publicas, por
lo cual se desplazaron a las inmediaciones donde actualmente está el
edificio de la Municipalidad de Villa Paranacito.

La preocupación del gobierno provincial por los habitantes de esta
zona, la encontramos en estas dos noticias:

"El Censor" del 31 de agosto se refiere al "Proyecto de Ley
presentado a H. Legislatura por el gobernador Enrique Carbó para destinar
Lote 9 de las Islas del Ibicuy con una superficie aproximada de 3.431
hectáreas para ser adjudicado en propiedad a título gratuito a personas y
familias que ocupan o han ocupado tierras en esta zona y carecen de
recursos para adquirirlas."

Mientras el periódico "Los Principios" del 6 de octubre publica
"En la última sesión celebrada por la cámara de senadores de la provincia
se resolvió lo siguiente :
"Se sancionó después de haber sido discutido en particular, el
proyecto referente a la cesión del lote Nº 9 de las islas del Ibicuy a los
pobladores, a título gratuito y previo al cumplimiento de las obligaciones
contenidas en el mismo."

El proyecto firmado por Carbó el 21 de setiembre, luego fue
aprobado por unanimidad de votos por las cámaras de Diputados y Senadores,
y sancionado con fuerza de Ley el 4 de octubre. Allí se ordena subdividir
el Lote 9 en terrenos de 50 hectáreas, siendo necesario para obtenerlos en
propiedad definitiva: poblarlos, construir viviendas dentro del año y
plantar 1.000 árboles en el término de 4 años.

El artículo 6º disponía "Al hacerse la división en lotes,
deberá determinarse la reserva de tierra necesaria y en lugar central y
aparente, para la construcción de una escuela, comisaría de policía y demás
oficinas o reparticiones que convenga instalar", mientras el 10º autorizaba
al Poder Ejecutivo "para hacer los gastos que demande la instalación de las
oficinas públicas necesarias sobre la base de dotar a este centro de
población, de una escuela, comisaría, juzgado de paz, registro civil y
demás dependencias oficiales que las necesidades locales justifiquen."

Del traslado de la Delegacía desde arroyo Negro a su nueva
ubicación en un borde del lote 9, no encontramos registrada la fecha, que
estimamos ocurrió en los últimos días de 1905 o primeros de 1906, porque al
comenzar Pantaleón Prieto el 15 de enero un servicio bimensual de
Gualeguaychú a las islas con el vapor Emma Uruguaya, informa que hacía
escala en la "Delegación en Paranacito".

Volviendo a "El Censor", publica el 26 de abril: "Informan están
muy adelantados los trabajos de construcción de edificios destinados a la
delegación, Inspección de Tablada, Registro Civil, Sub receptoria , etc.
Esta obra tiende a establecer un importante núcleo de población que será
base del futuro pueblo centro de todas las actividades que alientan la
imponente riqueza isleña."

Y el 22 de mayo anuncia "El 25 de mayo habrá grandes fiestas en la
islas y tambien para agradecer al gobernador Carbó, en la persona de su
delegado Coronel Gregorio Tejada, la preferente atención dispensada hacia
aquellas regiones de gran porvenir. La construcción de escuela, oficinas de
Registro Civil, delegacía, receptoría, del establecimiento de una línea de
vapor, etc..
"Habrá bailes, carne con cuero, carrera de sortijas y demás juegos
populares."

Las cuales comenta el día 29:
"Fiestas patrias en las islas.
"Éxito de las fiestas, más de 300 vecinos participaron,
concurriendo varios vapores y otras embarcaciones.
"Todos los asistentes tuvieron ocasión de admirar las
hermosas construcciones destinadas a Delegacía, Registro Civil, Juzgado de
Paz, Subreceptoría, Inspección de Tablada y Escuela, que próximamente serán
inauguradas con la ocupación por el personal respectivo."

De la fecha posterior en la cual fueron ocupados los edificios, no
quedó registro, pero debió ocurrir pocos días después, porque el 26 de
junio informa "Para los edificios que se han construído en el Ibicuy por
Juan Wright, se ha presentado éste cobrando $ 14.156, cuenta que ha pasado
en vista al delegado por órden del gobierno", y además, el 9 de julio
siguiente también hubo festejos, pero solamente por la fecha patria, no
existiendo referencia alguna sobre los edificios, seguramente porque no
eran más noticia, por estar entonces habitados, funcionando en los
destinos para los cuales habían sido construídos y con el personal
integrado a la rutina diaria local.

Desde entonces el lugar prosperó en forma sostenida, donde
constituyen capítulos de su casi centenario camino recorrido de progreso:
durante todo el siglo XX puerto de arribo y zarpada de las comunicaciones
fluviales; 1907, creación de la Estafeta de Correos "Paranacito" atendida
por Domingo Barreiro; 1929, inauguración del Banco Agrícola; 1933, se lo
indica como el "lugar más concurrido, punto céntrico y de fácil acceso para
todos, sitio donde funciona la delegacía de policía, Banco Agrícola, el
Juzgado de Paz y Registro Civil, la Escuela Provincial Nº 43, casas
importantes de comercio y la Sociedad Cooperativa Industrial Limitada La
Entrerriana, siendo por estas razones un centro de actividad"; 1936, camino
de acceso; 1937, Sala de Primeros Auxilios; 1941, inauguración de la línea
de Telégrafos y Teléfonos de Entre Ríos; 1965, creación de la Junta de
Fomento y 1982 creación del Municipio de Villa Paranacito.

En varias ciudades, la fecha de instalación de la autoridad, fue
adoptada posteriormente como la fundacional, tal como aconteció con las
subprefecturas en Ushuaia y Río Gallegos, el 12 de octubre de 1884 y el 19
de diciembre de 1885, respectivamente, aunque recién años más tarde se
delinearon las calles y surgieron esas poblaciones.

Aunque no existió una ley o decreto ordenando específicamente fundar
Villa Paranacito, la decisión del Gobierno de la Provincia de Entre Ríos de
levantar en este punto todas las oficinas públicas necesarias para un
pueblo, encabezadas por la autoridad de la región, el Delegado de Policía,
tuvo la finalidad de cumplir esa misión.

La proximidad de un nuevo 25 de mayo, nos invita a recordar los
festejos de 1906, los primeros de una fecha patria en las islas, que fue un
hecho destacado por el motivo de la reunión, con la masiva concurrencia de
pobladores de la zona para visitar los edificios públicos, construídos con
el claro propósito de sentar la base de un nuevo pueblo.

Un acontecimiento del cual no encontramos allí antecedentes
anteriores ni posteriores, donde los propios habitantes fueron entusiastas
protagonistas, porque con fe en el futuro de la región, veían de esta
manera concretado el deseo unánime de poseer un centro poblado en un
ventajoso centro geográfico, con todos los servicios que necesitaban para
su desarrollo y comodidad, en nuestra opinión, constituye el acto
fundacional de Villa Paranacito , y por lo tanto consideramos al 25 de mayo
de 1906 con mérito indudable y suficiente, para ser reconocido y
conmemorado como la fecha cuando se fundó.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

- Archivo Histórico de Entre Ríos. Paraná.
- Archivo Hist&oac