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ANTECEDENTES
HISTÓRICOS
Diversas
y sucesivas parcialidades aborígenes habitaron el Delta
entrerriano, y cuando llegan los españoles al río de la
Plata en el siglo
XVI, predominaban los charrúas y los llamados guaraníes
de las islas,
arribados éstos en la centuria anterior desde aguas arriba de los
ríos
Paraná y Uruguay, y como grupo humano predominante, dejó
marcado su paso
por la historia, dando orígen a nombres que perduran en la toponimia:
Paraná, Uruguay, Ibicuy, Ñancay, Guazú, Paranacito,
etc.
Desde la época colonial, las islas del Ibicuy se convirtieron en
una
fuente de recursos para Buenos Aires, y en menor proporción también
para
los vecinos de la costa oriental del río Uruguay, y Gualeguaychú.
Allí se
extraía madera para diversos usos, y se fabricaba carbón
vegetal.
La caza de animales silvestres, para obtener sus pieles o plumas, se
realizó sin límite alguno. Los ríos y arroyos fueron
ámbitos propicios
para cualquier tipo de contrabando o tropelía, aprovechando la
ausencia
total de autoridad.
El conflicto con Portugal, quién fundó Colonia del Sacramento
en un
estratégico punto de la costa uruguaya, entonces dominio español,
con
posteriores sitios militares, combates, expulsiones, hicieron de las
cercanas islas un punto útil para los portugueses, quienes disponían
a
corta distancia de un lugar de abastecimiento, fuera de la vigilancia
española.
La zona no fue ajena a nuestra guerra de la Independencia. Las tropas
realistas sitiadas por tierra en Montevideo, aprovechaban su relativo
dominio de los ríos para obtener con destino a los refuerzos enviados
desde
la península ibérica, provisiones y caballadas en las zonas
costeras de
los ríos Paraná y Uruguay, y sus afluentes, como el caso
del río
Paranacito, escenario de dos combates, el primero el 8 de enero de 1813,
cuando el capitán Gregorio Samaniego de Gualeguaychú, con
22 hombres atacan
desde la orilla a la balandra armada realista Nra. Sra. del Carmen, y
luego
de un sangriento combate se apoderan de ella. Mientras el segundo ocurrió
en enero del año siguiente, y nuevamente Samaniego, ahora con 36
hombres
armados de fusil y 14 de lanza, en un combate bastante similar, capturan
3 pequeños veleros armados.
En las luchas para obtener la independencia uruguaya y posteriores
conflictos internos, conoció el paso de hombres que decidieron
el futuro de
la Banda Oriental. Un ejemplo de ello, fueron quienes quedarían
inscriptos
en la historia como los 33 Orientales (en realidad, 32 orientales y 1
argentino), que se fueron agrupando sobre el arroyo Brazo Largo en la
inmediaciones del río Uruguay, para luego cruzarlo y desembarcar
el 25 de
agosto de 1825 en la Agraciada, donde proclaman su independencia de Brasil
y la unión con las Provincias Unidas del Río de la Plata.
En los diarios de Buenos Aires y de Gualeguaychú, existen menciones
de embarcaciones "para" y "de las islas" en forma
genérica, aunque en
oportunidades se aclara "islas del Uruguay" o "islas del
Paraná".
"El
Progreso de Entre Ríos" de Gualeguaychú anuncia con
fecha 20 de
junio de 1849 la entrada a puerto, procedente del Paranacito de la
ballenera Hermelinda y la salida al Ñancay de la chalana Manuelita,
mientras el 28 de julio la salida del bote Mariquita al Ñancay,
todas sin
duda dedicadas a algún tipo de comercio en una zona que se presumía
deshabitada, como la realizada por la goleta Joven Emilia que llega de
Paranacito el 19 de noviembre del año siguiente, "con 56 cueros
vacunos, 5
panzas de grasa, 10 sacos de sebo, 3 arrobas grasa en vegigas y 1 chigua
cerda."
La Policía de Gualeguaychú realizaba periódicas recorridas
por el rio
Paranacito y otros arroyos interiores principales, a veces persiguiendo
delincuentes, salteadores de pequeñas embarcaciones o simples matreros
que
vivían del cuatrerismo, ocultándose en arroyos escondidos
y entre la
vegetación enmarañada.
También lo hacían por razones humanitarias, como ocurrió
en abril de
1878 cuando fletan especialmente el vapor Anita para llevar ayuda a los
humildes habitantes inundados de los entonces llamados rincones del Ibicuy,
quienes habitualmente recurrían a las cercanas Nueva Palmira y
Carmelo para
vender los productos de sus actividades y proveerse de artículos
indispensables que no podían obtener en los lugares donde residían
en las
islas.
Preocupado el Correo por hacer llegar sus envíos al sur de
Gualeguaychú, contribuyó con un subsidio de 50 pesos mensuales
para que la
empresa Mensajerías del Comercio de Juan Raffo estableciera en
noviembre
de1885 un servicio semanal de diligencias que desde esa ciudad llegaba
hasta el río Paranacito, aguas arriba de su desembocadura en el
Uruguay,
cubriendo la distancia de 100 kms., prolongado entre 1888 y 1896 hasta
Ibicuy, sobre el río del mismo nombre. En su recorrido entregaba
y recibía
correspondencia. La prestación concluyó en 1900.
Sobre el fin del siglo XIX el gobierno entrerriano comienza a
interesarse por esa abandonada región, disponiendo la mensura de
las islas
y anegadizos de los terrenos del Ibicuy, tarea que lleva a cabo el
agrimensor Antenor Galíndez entre 1897 y 1898, resultando una gran
zona de
tierra fiscal apta para la agricultura y ganadería que servirá
de fuente de
recursos para la provincia por los precios ofrecidos en las numerosas
solicitudes de compras que se fueron presentando.
La decisión de instalar autoridades definitivas en la zona, se
concretó en julio de 1903 con el nombramiento del coronel Gregorio
Tejada (
1 ) como Delegado de Policía, para atender los intereses de la
provincia en
las islas del Ibicuy, quien se estableció de inmediato sobre el
arroyo
Negro, en su desembocadura sobre el Paraná Guazú.
Coincidente con este acontecimiento, comenzaron a funcionar dos
servicios fluviales a las islas:
El primero desde Gualeguaychú el 25 de julio de 1903 con el vapor
Pekin, que anunciaba dos viajes mensuales hasta Puerto Esquina (actual
Villa Paranacito), continuados hasta el año siguiente, cuando dejó
de
navegar.
Lo siguió Lázaro Rompani con su vapor Racha, desde el 30
de octubre,
con viajes entre Canal San Fernando y arroyo Negro, donde estaba la
delegacía, extendido dos años después hasta el Paranacito.
LA FUNDACIÓN
El diario "El Censor" de Gualeguaychú fue un decidido
y entusiasta
promotor del progreso de las Islas del Ibicuy, con editoriales y noticias
que lo apoyaban, como en su edición del 25 de abril de 1905 :
"Nuevo Pueblo.
"A las constantes admoniciones de la prensa, y reiteradas indicaciones
del
Sr. Jefe de Policía para dar forma concreta al pensamiento de impulsar
el
progreso de la fértil zona de Islas del Ibicuy, parece que el gobierno
de
la Provincia tiene resuelto responder con la concresión de un pueblo
que
tendrá asiento en un paraje apropiado, posiblemente en los terrenos
que
lindan con el río Paranacito por el Sud y Oeste, y por el Río
de la Tinta
por el Norte. Servirán de base a la nueva población la instalación
en el
terreno de referencia de la delegación Policial de Islas, Subreceptoría
de
Rentas Provinciales, Oficina de Correos y Telégrafos, Destacamento
de la
Aduana y Subprefectura, Juzgado de Paz y Escuela, además de un
sinnúmero de
casas de comercio que solo esperan ver instalados los servicios públicos
para radicarse allí.
"Un núcleo de población que hasta hoy solo se comunica
con San Fernando,
Campana, San Pedro, Tigre (argentinos) , y Palmiras y Carmelo (Uruguay),
dará márgen que se establezca una comunicación fluvial
con Gualeguaychú,
así como se espera el gobierno subvencione a alguna empresa naviera."
Ese día también proporciona información del reciente
censo realizado
por Carlos Chamussy, subreceptor de Ibicuy de Rentas de Entre Ríos,
que
aporta los siguientes datos de todas las islas:
Población 760.
Población escolar, niños analfabetos 340.
Edificios: Diversas construcciones predominando madera y paja : 190
Embarcaciones de diversos tonelajes : 126
La gran inundación de junio de 1905, cubrió todas las islas,
causando
graves perjuicios a personas y bienes. El activoTejada, actuó con
todos los
medios a su alcance, para llevar alimentos y rescatar personas.
Entre los afectados estaba la firma comercial Barreiro Hermanos,
quienes sufrieron averías de consideración en 4.500 cueros
de nutria y
otros frutos del país, y casi la totalidad de las mercaderías
de la casa de
comercio, 40 lecheras, 10 caballos, cerdos, etc.
Los españoles Domingo y Roque Barreiro llegaron alrededor del año
1900, siendo quizás los primeros habitantes radicados definitivamente
en la
confluencia del río Paranacito con el arroyo de la Tinta, instalándose
primero, en el sitio luego elegido para levantar las oficinas publicas,
por
lo cual se desplazaron a las inmediaciones donde actualmente está
el
edificio de la Municipalidad de Villa Paranacito.
La preocupación del gobierno provincial por los habitantes de esta
zona, la encontramos en estas dos noticias:
"El
Censor" del 31 de agosto se refiere al "Proyecto de Ley
presentado a H. Legislatura por el gobernador Enrique Carbó para
destinar
Lote 9 de las Islas del Ibicuy con una superficie aproximada de 3.431
hectáreas para ser adjudicado en propiedad a título gratuito
a personas y
familias que ocupan o han ocupado tierras en esta zona y carecen de
recursos para adquirirlas."
Mientras el periódico "Los Principios" del 6 de octubre
publica
"En la última sesión celebrada por la cámara
de senadores de la provincia
se resolvió lo siguiente :
"Se sancionó después de haber sido discutido en particular,
el
proyecto referente a la cesión del lote Nº 9 de las islas
del Ibicuy a los
pobladores, a título gratuito y previo al cumplimiento de las obligaciones
contenidas en el mismo."
El proyecto firmado por Carbó el 21 de setiembre, luego fue
aprobado por unanimidad de votos por las cámaras de Diputados y
Senadores,
y sancionado con fuerza de Ley el 4 de octubre. Allí se ordena
subdividir
el Lote 9 en terrenos de 50 hectáreas, siendo necesario para obtenerlos
en
propiedad definitiva: poblarlos, construir viviendas dentro del año
y
plantar 1.000 árboles en el término de 4 años.
El artículo 6º disponía "Al hacerse la división
en lotes,
deberá determinarse la reserva de tierra necesaria y en lugar central
y
aparente, para la construcción de una escuela, comisaría
de policía y demás
oficinas o reparticiones que convenga instalar", mientras el 10º
autorizaba
al Poder Ejecutivo "para hacer los gastos que demande la instalación
de las
oficinas públicas necesarias sobre la base de dotar a este centro
de
población, de una escuela, comisaría, juzgado de paz, registro
civil y
demás dependencias oficiales que las necesidades locales justifiquen."
Del traslado de la Delegacía desde arroyo Negro a su nueva
ubicación en un borde del lote 9, no encontramos registrada la
fecha, que
estimamos ocurrió en los últimos días de 1905 o primeros
de 1906, porque al
comenzar Pantaleón Prieto el 15 de enero un servicio bimensual
de
Gualeguaychú a las islas con el vapor Emma Uruguaya, informa que
hacía
escala en la "Delegación en Paranacito".
Volviendo a "El Censor", publica el 26 de abril: "Informan
están
muy adelantados los trabajos de construcción de edificios destinados
a la
delegación, Inspección de Tablada, Registro Civil, Sub receptoria
, etc.
Esta obra tiende a establecer un importante núcleo de población
que será
base del futuro pueblo centro de todas las actividades que alientan la
imponente riqueza isleña."
Y el 22 de mayo anuncia "El 25 de mayo habrá grandes fiestas
en la
islas y tambien para agradecer al gobernador Carbó, en la persona
de su
delegado Coronel Gregorio Tejada, la preferente atención dispensada
hacia
aquellas regiones de gran porvenir. La construcción de escuela,
oficinas de
Registro Civil, delegacía, receptoría, del establecimiento
de una línea de
vapor, etc..
"Habrá bailes, carne con cuero, carrera de sortijas y demás
juegos
populares."
Las cuales comenta el día 29:
"Fiestas patrias en las islas.
"Éxito de las fiestas, más de 300 vecinos participaron,
concurriendo varios vapores y otras embarcaciones.
"Todos los asistentes tuvieron ocasión de admirar las
hermosas construcciones destinadas a Delegacía, Registro Civil,
Juzgado de
Paz, Subreceptoría, Inspección de Tablada y Escuela, que
próximamente serán
inauguradas con la ocupación por el personal respectivo."
De la fecha posterior en la cual fueron ocupados los edificios, no
quedó registro, pero debió ocurrir pocos días después,
porque el 26 de
junio informa "Para los edificios que se han construído en
el Ibicuy por
Juan Wright, se ha presentado éste cobrando $ 14.156, cuenta que
ha pasado
en vista al delegado por órden del gobierno", y además,
el 9 de julio
siguiente también hubo festejos, pero solamente por la fecha patria,
no
existiendo referencia alguna sobre los edificios, seguramente porque no
eran más noticia, por estar entonces habitados, funcionando en
los
destinos para los cuales habían sido construídos y con el
personal
integrado a la rutina diaria local.
Desde entonces el lugar prosperó en forma sostenida, donde
constituyen capítulos de su casi centenario camino recorrido de
progreso:
durante todo el siglo XX puerto de arribo y zarpada de las comunicaciones
fluviales; 1907, creación de la Estafeta de Correos "Paranacito"
atendida
por Domingo Barreiro; 1929, inauguración del Banco Agrícola;
1933, se lo
indica como el "lugar más concurrido, punto céntrico
y de fácil acceso para
todos, sitio donde funciona la delegacía de policía, Banco
Agrícola, el
Juzgado de Paz y Registro Civil, la Escuela Provincial Nº 43, casas
importantes de comercio y la Sociedad Cooperativa Industrial Limitada
La
Entrerriana, siendo por estas razones un centro de actividad"; 1936,
camino
de acceso; 1937, Sala de Primeros Auxilios; 1941, inauguración
de la línea
de Telégrafos y Teléfonos de Entre Ríos; 1965, creación
de la Junta de
Fomento y 1982 creación del Municipio de Villa Paranacito.
En varias ciudades, la fecha de instalación de la autoridad, fue
adoptada posteriormente como la fundacional, tal como aconteció
con las
subprefecturas en Ushuaia y Río Gallegos, el 12 de octubre de 1884
y el 19
de diciembre de 1885, respectivamente, aunque recién años
más tarde se
delinearon las calles y surgieron esas poblaciones.
Aunque no existió una ley o decreto ordenando específicamente
fundar
Villa Paranacito, la decisión del Gobierno de la Provincia de Entre
Ríos de
levantar en este punto todas las oficinas públicas necesarias para
un
pueblo, encabezadas por la autoridad de la región, el Delegado
de Policía,
tuvo la finalidad de cumplir esa misión.
La proximidad de un nuevo 25 de mayo, nos invita a recordar los
festejos de 1906, los primeros de una fecha patria en las islas, que fue
un
hecho destacado por el motivo de la reunión, con la masiva concurrencia
de
pobladores de la zona para visitar los edificios públicos, construídos
con
el claro propósito de sentar la base de un nuevo pueblo.
Un acontecimiento del cual no encontramos allí antecedentes
anteriores ni posteriores, donde los propios habitantes fueron entusiastas
protagonistas, porque con fe en el futuro de la región, veían
de esta
manera concretado el deseo unánime de poseer un centro poblado
en un
ventajoso centro geográfico, con todos los servicios que necesitaban
para
su desarrollo y comodidad, en nuestra opinión, constituye el acto
fundacional de Villa Paranacito , y por lo tanto consideramos al 25 de
mayo
de 1906 con mérito indudable y suficiente, para ser reconocido
y
conmemorado como la fecha cuando se fundó.
FUENTES
Y BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
-
Archivo Histórico de Entre Ríos. Paraná.
- Archivo Hist&oac |